Truenos, rayos y centellas; el calor, la humedad y la lluvia

Hace varios meses que no había podido escribir, cuando comencé el blog, fue con la intención de compartir mis experiencias, ayudar a otras personas con fibromialgia, al menos hacerlas sentir acompañadas; pero escribir durante los momentos de crisis es más difícil y a veces duele teclear, por lo que escribía cuando me sentía bien; eso me provocó gran confusión, mientras estaba bien te contaba de cómo me había sentido y los síntomas regresaban.

Han pasado varios meses desde mi último intento, hoy estoy en otra ciudad, 7000 km de distancia, he cambiado de clima completamente y todos mis avances físicos se han venido abajo.  Estoy de regreso en donde el dolor y el cansancio no te permiten ver más allá, vuelvo a sentir la impotencia de tener mi mente clara y mi cuerpo no copera.  Pasar días en cama durmiendo o dormitando solo para poder hacer ciertas actividades.  Mis logros han pasado de búsqueda de la satisfacción personal, a esperar que hoy no me duela el abrazo de alguien o el viento en mi cara.

Antes vivía en una zona semidesértica, con pocos días húmedos al año, desde mi diagnóstico hasta dejar los medicamentos pasaron 5 años, mi vida tenía sus momentos de crisis, por hormonas, problemas emocionales o incluso exceso de ejercicio, pero digamos que ya me sentía dueña de mi cuerpo de nuevo, sabía que de mi dependía dejar que estas crisis llegaran o no, si cuidaba bien lo que comía, cuanto ejercicio hacía, o como me expresaba sobre mis emociones era suficiente para mantener controlado el dolor y el cansancio; tener una vida activa y casi normal…

En mi nueva ciudad, la humedad es constante, la lluvia es cosa de todos los días y el calor húmedo el pan de cada día.  Al llegar después de meses de planear la mudanza y el tiempo que nos tomó llegar, consideré que mi crisis era normal, cansancio, estrés, el cambio… Un mes después el clima cambio un poco y la época de sequía llegó, en lugar de llover 2 veces por semana, llovía 2 veces por quincena; sin relacionarlo aun pero mi salud mejoro, comencé a activarme y a colocarme en el mercado laboral.  Un par de meses después la sequía está terminando, la humedad sube día con día y el calor no da tregua.

Mi cuerpo parece no aceptar en el mejor de los términos estos cambios, he empezado de nuevo un camino para encontrar el balance y regresar al camino de la vida donde puedo ser, crear y vivir a pesar del clima.

Hoy te entiendo mejor, a todas esas personas que he leído una y otra vez que no encuentran la razón de que todos sus esfuerzos no resulten, que el dolor y cansancio sigan incrementando su incapacidad para vivir una vida normal.  Alguna vez te has preguntado si el clima del lugar donde vives es el más adecuado para mejorar tu salud, quizá no sea cuestión de mudarnos, pero sí de entender que debemos ser aún más compasivas con nosotros mismas en los días de lluvia, que un poco de sol nos iluminará el camino y hacernos conscientes que estos días tendremos que ser más pacientes con todo y con todos.

Así que no importa si vives en un lugar tropical o no, los días húmedos, nublados y calientes son parte del verano en todos lados, estudia tus reacciones al clima y prepárate con más meditación, mejor alimentación y mucho apapacho para ti durante los días húmedos…

Que tengas mucha suerte este verano, si quieres más información checa este otro blog!

https://artricenterfibromialgia.wordpress.com/2012/12/21/la-sensibilidad-a-la-temperatura-en-la-fibromialgia/