Somos lo que comemos

Hace unos años tenía un negocio de venta de alimentos, me encontraba en el ramo de lo “gourmet” las mejores, carnes, los mejores quesos, cosas que venían de todo el mundo y estaba que convencida que lo que vendía eran los mejores alimentos del mundo.

Al enfrentarme a la fibromialgia se volvió todo un reto alimentarme, ir redescubriendo los efectos de algunos alimentos en mi cuerpo, renunciando a ellos por unas semanas y luego reingresándolos a mis comidas fui notando como la carne en lugar de satisfacerme me llena pero no me alimenta, que las pastas y el pan empacado me inflaman, que las legumbres son mejor que un trago de refresco de cola cuando se trata de elevar la energía, en fin poco a poco fui descubriendo que ni los cortes de res más caros, los quesos más finos o las comidas más exóticas le ganan a un buen plato de frijolitos verdes.

Las drogas más comunes y con más casos de sobredosis son las drogas que comemos y bebemos: azúcar, café, harinas, grasas, alcohol; lo que desde pequeños hemos consumido y ya no logramos identificar el daño que nos hacen. Tener la determinación de alimentarnos en lugar de solo comer requiere de mucha fuerza de voluntad, mente abierta y sobre todo ganas de cambiar, porque es ir en contra de todo lo que repetidamente hemos hecho mal y nos gusta…

Te dejo una deliciosa receta para llenar de proteínas tu día, las nueces uno de los mejores alimentos vegetarianos para encontrar fibra, fito nutrientes y antioxidantes como la vitamina E y el selenio. Las nueces también son altas en calcio, magnesio, potasio, aceites esenciales como Omega-3.

 

Bolitas de nuez y semillas

Ingredientes (rinde 1 docena)

  • ½ taza (130gr) mantequilla de almendra
  • ½ taza (120gr) tahini
  • 1 cucharadita extracto de vainilla
  • ½ cucharadita nuez moscada
  • ½ cucharadita canela
  • ¼ cucharadita jengibre fresco rallado
  • ¼ taza (25gr) polvo de algaborra o sustitúyelo por polvo de cacao
  • ¼ taza (35gr) piñones o semillas de hemp

Combina la mantequilla de almendra, el tahini, el extracto de vainilla, canela, nuez moscada y jengibre fresco en un tazón. Forma bolitas con esta maza y pásalas por un plato con una mezcla de polvo de cacao, piñones y/o semillas de hemp.

Esta receta es alta en proteína, baja en grasa, alta en carbohidratos, muy alta en encimas, antioxidantes y fibra.

Yoga terapia para el dolor de espalda

Existen varias posturas en el yoga que nos pueden ayudar a relajar, estirar y fortalecer nuestra espalda, pero hablando de dolor de espalda a veces lo único que queremos es que desaparezca. Una de mis posturas favoritas para aliviar el dolor de espalda es Makarasana o la postura del cocodrilo.

Acostad@ boca abajo, levantamos la cabeza y los hombros descansando nuestra barba sobre las palmas de las manos, los codos se quedan en el piso, junta los codos para relajar espalda media o separa los codos para descansar cervicales; las piernas separadas y con los dedos de los pies apuntando hacia adentro si quieres relajar espalda media o apuntando hacia afuera para relajar espalda baja y caderas. La postura perfecta se logra cuando toda la columna está totalmente relajada, ajusta la altura de tus brazos.

Existe una variación a la que yo llamo Makarasana abajo o cocodrilo con la boca cerrada, las manos al piso, mano sobre mano frente a la cara, descansa la frente sobre las manos y siente como se relaja tu espalda alta.

Los beneficios de esta asana: es muy efectiva para personas con discos dislocados, dolor de ciática, dolor en espalda o cualquier otro desorden en la columna. Habrá que sostener esta postura tanto como sea posible, ya que ella guía al cuerpo a tomar su lugar y libera la compresión de nervios. Personas que sufren de asma pueden practicar esta asana incluyendo conciencia de respiración, ayudaran a sus pulmones a recibir más aire.

Disfrútala para ver la tele, relajarte después de un día de trabajo o simplemente para tomar el sol en la playa…

Maa Premananda

Fibroaceptación

Durante todo el proceso previo al diagnóstico cada día era más difícil aceptarme, mi mente quería seguir cumpliendo con todas mis responsabilidades (las naturales y las compradas), hacia lo posible por dormir pero si no sucedía dejaba correr la adrenalina en mi cuerpo para lograr mis objetivos del día. Esto hizo que aún con medicamentos tardará varios años en lograr controlarme, me sentía totalmente dependiente de mis pastillas, sin ellas no dormía, sin ella no descansaba y aunque no me dejaran pensar adecuadamente durante el día todo era mejor que el insomnio y el dolor; incluso en algún momento fui al médico para subir la dosis de las pastillas para el dolor, porque sentía que no me hacían…

Ahora que veo las cosas que pasaron, me doy cuenta como mi nivel de auto aceptación fue gradualmente creciendo desde cero. Al saber que todos mis síntomas tenían un nombre vino la primera parte, no estoy loca, ni estoy inventando nada, si estoy enferma. Al paso de los meses y gracias a mi psicóloga pase de si estoy enferma a si tengo una circunstancia física; un poco tiempo después cuando me convencí que debía ejercitarme acepte en un principio no podía caminar tanto como antes, pero que era necesario, me costó mucho trabajo reiniciar con el yoga, fue todo un reto, simplemente respirar con conciencia me hacía llorar, caminar una cuadra me mandaba a dormir, pero poco a poco fui reconociendo los beneficios de hacerlo regularmente y hoy ya camino mis 4 km diarios y hago una hora de yoga para mí, más mis clases y terapias; pase de ser una mujer en la computadora a una terapeuta de yoga.

Aceptar que hay personas que no comprenderán tus olvidos, tus enojos, tu dolor, dejarlas ir; aceptarte como un ser con muchas fallas, muy lejos de la perfección pero con una hermosa imperfección que brilla de aquí hasta el sol y de regreso. Aceptar que hoy es un buen día y no debes abusar de él, o que por el contrario hoy tu cuerpo no quiere dar de sí y te pide que descanses, aceptar que no puedo trabajar más turnos de 10 o 12 horas frente a un monitor o un mostrador fingiendo estar bien.

Aceptar que yo cree mi condición actual y que yo puedo modificarla, la curación física viene de una sanación del alma y de la mente. Hoy me preguntaron cómo le hice para quitarme los dolores; me sorprendió mi respuesta, “el dolor siempre está ahí, pero lo siento más, dependiendo de cuánto tiempo medite”. Mis pensamientos son reflejados en mi futuro, aunque me tarde una eternidad no dejaré de intentar todos los días que mis células hagan caso a esta nueva condición que estoy creando todos los días: “estoy sana y no me duele nada”.

Hoy el 95% de mis días los mejoro con tés para el dolor, remedios matutinos para mantener mi salud digestiva en orden, meditación y mucho ejercicio. A veces tengo que aceptar que cuando todo esto no funciona y mi mente se empieza a nublar de tanto dolor o cansancio que tengo que darle un respiro al cuerpo, ya sea y si el momento lo permite, descansar quizás dos o tres días seguidos o de plano tomarme una pastilla para el dolor y levantarme al día siguiente a seguir construyendo días sin dolor.

Pero esta nueva etapa también me ha enseñado a aceptar muchas cosas, primero cuando me mantengo libre de medicamentos mi mente funciona más claro, soy mucho más compasiva conmigo y con los demás. Cuando empieza una crisis de dolor mi pensamiento se nubla, me cuesta trabajo entender lo que escucho, olvido todo y poco a poco mis puntos de dolor se intensifican, mi cabeza intenta relajar mi cuerpo y a veces lo logro y otras me vuelvo un ogro. Cuando tomo medicamento (generalmente de noche); me levanto radiante y sin una pizca de dolor, casi siempre, pero mi cerebro no conecta ideas, ando como robotito y tampoco entiendo lo que escucho, me vuelvo egocéntrica y cero compasiva. Hoy entiendo porque cuando tomaba los medicamentos aunque parecía funcionar no me sentía feliz y agradezco al universo, a mi abuela materna por enseñarme y a mi esposo por apoyarme haber encontrado mi camino en el yoga terapéutico para sanarme y apoyar a otros en su camino al auto sanación.

Premananda

La locura de la fibromialgia

Antes de saber cómo se llama el conjunto de síntomas que me atacaban, juraba estar loca por sentir tantas cosas distintas, todos los días un malestar diferente; una vez que supe cuál era el nombre de lo que me sucedía físicamente fue más fácil aceptar mis padecimientos, pero ahí empezó otro viaje aún sin terminar…

En el libro de “Como afrontar una crisis de fibromialgia” nos hablan de un tratamiento integral, que en resumidas cuentas sería: reumatólogo o médico que diagnostica y provee medicamentos para mitigar el dolor; psicólogo para apoyar el manejo del dolor, entre otras cosas; nutrición y ejercicio.

Esta vez me enfocare en como la psicología ha apoyado mi experiencia para vivir sin dolor. La primera vez es la más difícil, un par de años después de mi diagnóstico, cuando ya era toda una dependiente de mis medicamentos para lograr sentirme menos mal, mi estado anímico iba de mal en peor, la depresión y la disminución de mi persona ante cualquier suceso me mantenían en un estado de inmovilidad permanente, cuando era una persona que meses antes tenía dos negocios y se sentía la dueña del mundo… Por casualidades de la vida conocí una psicóloga y ella me comentó que podría ayudarme, me tomo varias semanas aceptar su propuesta entre pena conmigo misma de ir con un “loquero” y restricciones económicas falsas, porque si te gastas 300 en una salida al cine, te puedes gastar lo mismo en una sesión con tu terapeuta.

Mis primeras terapias fueron de gran ayuda, aprendí a pensar diferente, a relacionar mis síntomas con mi físico, más no con mi persona; entender que somos más que nuestro cuerpo es muy difícil, ya que solo nos relacionamos con nosotros mismos a través del espejo, poco sabemos de cómo aceptar nuestras ideas (si nos son validadas por alguien más), solo aceptamos lo que vemos y sentimos físicamente como real. Una vez que deje de presentarme como soy Beatriz y tengo fibromialgia, empecé a sentir mejoras en mí que ninguna pastilla me había dado. No se trata de negar lo que tienes, simplemente de darle el lugar y la importancia que merece, es un padecimiento físico que afecta a mi cuerpo y trabajando con mi mente logro separarlo de mi esencia de esa luz interior que le da vida a este cuerpo; ella no tienen fibromialgia y no está impedida a verse como un ser completo solo porque el cuerpo no esté funcionando adecuadamente. Continúe trabajando con mi terapia física (yoga) y con mi alimentación por varios meses.

Al tiempo llegó otro momento de crisis emocional, cuando me sabía poderosa, aceptando que mi cuerpo quizá no responda como me gustaría, pero, y ahí viene el pelo en la sopa, mis reacciones seguían desencadenando una serie de emociones en mi desde enojo y coraje por no saber contralar mi ansiedad, desprecio a mí misma por no lograr hacer todo lo que me proponía, pelea constante entre quiero quedarme tirada en la cama contra luchar por tener un día sin dolor excesivo pero realizando mis actividades normales.

Tuve la bendición de encontrar a una psicóloga espiritual, cuando la conocí pedí tener una terapia con ella y me hizo una entrevista, al ver que yo me había cerrado por completo a compartir mis experiencias con otras personas me insistió que en lugar de tomar una terapia personal tomará un curso impartido por ella sobre amor propio con otras 6 mujeres, y de nuevo la resistencia que me llamaran falta de autoestima me hizo dudar tomarlo, pero finalmente lo hice y me agradezco hasta el cielo por tomarlo.

Durante el curso fuimos desde el enfrentamiento con el espejo, el perdón hacia mí misma, la real aceptación de quien soy, el trabajo de emociones con afirmaciones; y sin duda alguna puedo decirles que esto fue la cereza de mi pastel, a partir de lograr desarrollar estos temas, de profundizar en mi autoconocimiento y sobre todo de compartir mi experiencia con otras mujeres (que no padecían fibromialgia) me di cuenta que por más grandes que veía mis problemas, siempre hay alguien que la pasa más mal; los problemas personales, de pareja y de negocio son tan comunes que creer que solo a ti te pasan con o sin fibromialgia es imposible.

Hace un año que terminé este curso y hace 6 meses que dejé mis últimas pastillas, hoy en día antes de tomar un medicamento, trabajo con mi alimentación, ejercicio y con mi mente, a veces me toma más de dos días reponerme de una crisis de dolor, pero pase lo que pase me es más fácil aceptarme, si un día amanezco muy cansada, hago mis ejercicios y en lugar de obligarme a seguir con el día me doy unas horas de descanso para reponerme, en cuanto junto energías de nuevo, continuo con mis actividades; me regalo más descansos, meditaciones y momentos de relajación y me amo y me acepto todos los días así tal cual soy.

Cada una somos distintas y la relación con nuestra enfermedad también lo es, pero no dejes de pedir ayuda cuando la necesites, un terapia psicológica es un apoyo a tu camino de la verdad, no te cierres las puertas por falta de recursos (siempre hay lugares que ofrecen terapias gratuitas o más baratas: como centros de apoyo a la mujer, casas de cultura, DIF, etc.) o por prejuicios, nadie es menos por pedir un poco de ayuda y cuando es una persona externa a nuestro circulo siempre proveerá de una visión distinta y llena de matices para mejorar la obra de arte que está en tus manos, tu propia vida…

 

Maa Premananda

Yoga terapéutico para el sistema digestivo

La mejor postura que conozco para el centro del cuerpo, VAJRSANA, activa los órganos del sistema digestivo (también los órganos reproductores se benefician), concentra el flujo sanguíneo en el área pélvica poniendo toda la energía interna en el trabajo que nuestro cuerpo necesita realizar.

Vajra, trueno, se dice es el arma del dios Indra, rey de los dioses, así como la mente es reina de los sentidos, asana postura; vajrasana o postura del trueno. Vajra también es el nadi (canal de energía) conectado directamente con el sistema genito-urinario que regula la energía sexual.

Vajrasana altera el fluido de la sangre y los impulsos nerviosos en la región pélvica, fortalece los músculos de esa área. Es una medida preventiva contra hernias y también mejora los síntomas por hemorroides. Incrementa la eficiencia de todo el sistema digestivo, aliviando molestias estomacales como la hiperacidez o la ulcera péptica. Reduce el fluido sanguíneo a los genitales y masajea las fibras nerviosas que los alimentan, asiéndolo un tratamiento sencillo para el padecimiento de testículos dilatados. Apoya a las mujeres en labor de parto y alivia los dolores menstruales.

Practica vajrasana lo más posible, especialmente después de comer, por lo menos 5 minutos para tener una mejor digestión. En caso de problemas digestivos agudos, sentarse en vajrasana y practicar respiración abdominal por 100 respiraciones antes y después de la comida.

Maa Premananda

¿Quién soy, qué soy?

yoga-Sutras-4, sholka 4, capítulo 1, Patanjali Yoga Sutra

Retomando lo que llevamos del yoga sutra, en el shloka 2 Patanjali nos dice que cuando cesan los movimientos de la mente es yoga, en el 3 nos afirma que cuando esto sucede podemos ver nuestra verdadera naturaleza. El shloka 4 se puede traducir como: “En otros momentos (el yo parece) asumir la forma de los pensamientos”.

En este shloka Patanjali nos refiere a que cuando no logramos dejar los pensamientos atrás nos identificamos con ellos; una manera muy sencilla de entender esto y sin meternos con los problemas de cada quien es preguntarnos ¿Qué eres, quién eres?, si contestas tu nombre te identificas con un sonido, grupo social, idioma; soy una mujer, te estás identificando con un sexo; soy humano, te identificas con un cuerpo; soy una persona feliz, te identificas con una emoción; soy una esposa o madre, o soy alta o baja, flaca o gorda, todos pensamientos. Pero sin identificarte con algo específico, quién eres, si nos desprendemos de todas las etiquetas (pensamientos) en nuestra mente, cuando solo llegamos a soy YO, te das cuenta que no hay diferencias entre TU y YO, que la esencia es una, igual a toda la energía que te rodea, igual a todas las personas, animales o cosas (todos estamos hechos de energía).

Detrás de todas las cosas y seres vivos existe una sola constante y cuando logramos entender que no hay diferencia entre la energía que te mueve a ti, a una hormiga o a la hoja de un árbol, es cuando podemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es el momento en que dejas de ser, sentirte o pensarte, más o menos que lo que te rodea; es cuando podemos fluir con la energía del universo, a pesar de los problemas que se presenten porque no son más que reflejos de tu propia energía. El entender esto nos da el poder, la magia, para cambiar cualquier cosa desde dentro de nosotros, silenciando los pensamientos, desprendiéndonos de etiquetas.

Por eso el yoga está basado en la auto-reforma, auto-control, auto-ajustes. Cuando esta reforma se completa podremos ver un nuevo mundo, armonioso y feliz. Por eso es que debemos intentar no identificarnos con nuestros pensamientos.

Maa Premananda

La fibromialgia me enseño a conocerme

“El dolor es profundamente humano porque en él la persona se conoce a sí misma: su humanidad, su dignidad y su misión”. Juan Pablo II

Estudiando las características de las personas con fibromialgia, según el libro “Cómo afrontar las crisis de fibromialgia” confirmo lo que siento hace un par de años y es que sin esta enfermedad hubiera seguido siendo todo menos yo misma.

  1. Son personas muy dadas a satisfacer las necesidades de los demás antes de las propias, al extremo que ya no saben cuáles son sus necesidades. Uf complicado, desde niña aprendí a complacer para obtener lo que yo quería, pero poco a poco deje de pedir retribución y me dedique a satisfacer a los demás… Lo más difícil ha sido desenterrar lo que yo quiero.
  2. En algunos casos, se sienten incomprendidas y heridas por las personas que las rodean. DRAMAQUEEN, cierto siempre lo fui, mi madre solía decirme Beatriz Sheridan, y aunque esto no he logrado eliminarlo por completo, cada día logro parar mis dramas más fácil, a veces sin que logren salir de mi misma. El yoga me ha enseñado que cualquier cosa que siento que me ataca, es mi propia mente maquillando un tope en un muro impasable, lo único que tengo que hacer es cambiar mis pensamientos, a veces difícil, pero nunca debe dejar de intentarse, de que se puede ¡SE PUEDE!
  3. Tienen un gran sentido del deber, lo que las lleva a ser exigentes y a tener sentimiento de culpabilidad cuando no cumplen con sus actividades. Les cuesta trabajo pedir ayuda. Creía que era una cualidad, pero todo lo bueno llevado al exceso hace daño, ahora estoy aprendiendo a balancear mis responsabilidades y mi adrenalina, mi sentido del deber, poniendo siempre y ante todo mis necesidades antes que las de los otros, me ayuda a darme cuenta cuándo, aunque me sienta responsable, no debo o puedo realizar algo y simplemente tengo que dejarlo ir…
  4. Presentan mucha rigidez física, y en consecuencia su cuerpo está muy tenso; rigidez mental, pues tienden a dar muchas vueltas sobre lo mismo; rigidez emocional, por lo que, siempre que pueden, evitan afrontarlo que siente, no se permiten derrumbarse. Rigidez física, no quedo de otra más que hacer ejercicio porque aunque la cabeza te diga que te va a doler más, aprendes que si te mueves, el cuerpo se balancea y te permite andar sin tanto dolor. Rigidez mental, yoga, meditación activa y meditación pasiva, desde como camino ahora voy corrigiendo mi postura, mi respiración, atenta al momento y no pensando en un futuro que podría o no ser. Rigidez emocional, pude quedarme en la cama y castigarme continuamente recordando mi dolor, lo hice un tiempo, pero me enoje tanto conmigo misma que la depresión le ganó a la sanación, esta es la que quizás he cambiado menos, no me he dejado caer ante esta enfermedad, sigo luchando por vivir y no sobrevivir, aunque ahora soy más consciente de cuanto me puedo lastimar a mí misma si no tomo en cuenta mis emociones.
  5. Esta forma de relacionarse consigo mismas y con su entorno las lleva a una gran pérdida de energía, ya que esa tensión se va acumulando en su cuerpo. Que puedo decir, cada vez que caigo en una crisis de dolor es pera recordarme que estaba olvidando ser más flexible conmigo y con los demás, que las expectativas solo me traen mal sabor de boca o que debo decir lo que siento para no alimentar mis dolores con emociones negativas…

En algún momento de la vida decidí ser como era, hoy decido que ya no quiero ser lo que no soy, hoy me quito el disfraz y soy lo que soy a pesar de mis decisiones pasadas.

Maa Premananda